La organización ecologista cree que sin incentivos económicos fuertes que impulsen el uso de materias primas secundarias frente a las vírgenes, será difícil alcanzar el objetivo de uso de materiales circulares.
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El Clean Industrial Deal (CID), publicado el pasado miércoles por la Comisión Europea, se queda corto a la hora de aprovechar plenamente el potencial de la economía circular para la tan necesaria transición económica, afirma la red ecologista Zero Waste Europe.
Una de las ambiciones del CID es convertir a la UE en líder mundial de la economía circular para 2030. El acuerdo establece que la Comisión adoptará una Ley de Economía Circular (CEA) en 2026. Se supone que esta Ley facilitará la transición de la gestión de residuos, impulsará la demanda de materias primas secundarias y protegerá los materiales valiosos.
Sin embargo, Aline Maigret, responsable de políticas de Zero Waste Europe, afirma que «el Clean Industrial Deal establece un marco de alto nivel que no va lo suficientemente lejos para liberar el potencial de la economía circular. Las medidas de circularidad, y el Acuerdo en particular, deberían servir como brújula orientadora para transformar nuestra forma de consumir y producir, empoderar a las comunidades y construir economías resilientes mediante la creación de empleo en sectores circulares. El impacto del CID dependerá de los detalles que surjan después».
El CID reconoce la necesidad de reducir la dependencia europea de cadenas de suministro poco fiables impulsando la recuperación y reutilización de materiales. Sin embargo, la red ecologista señala que sin un marco que establezca cómo se utilizarán estratégicamente los materiales y que aborde la insostenible huella de materiales de la UE, la CID no da en el blanco.
Theresa Mörsen, responsable de política de residuos y recursos de Zero Waste Europe, afirma que «el objetivo del CID de aumentar la tasa de uso de materiales circulares (CMUR) hasta el 24% en 2030 es una meta importante, pero sin incentivos económicos fuertes que impulsen el uso de materias primas secundarias frente a las vírgenes, sigue sin estar claro cómo puede alcanzarse este objetivo.»
Uno de los incentivos económicos de la UE es la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), que la Comisión propone revisar y armonizar. Una de las preocupaciones de Zero Waste Europe es que esta armonización pueda rebajar las normas y debilitar la protección del medio ambiente. Aunque el planteamiento de la Ley de Economía Circular sobre la RAP es un paso en la dirección correcta, ya que la digitalización y la simplificación pueden reforzar el cumplimiento y la transparencia, las nuevas normas deben evitar una carrera a la baja.
Además, el compromiso del CID de racionalizar los criterios de fin de la condición de residuo debe salvaguardar la salud humana y el medio ambiente. La verdadera circularidad requiere una producción y un diseño de materiales más limpios desde el principio, junto con mejores soluciones de eliminación.
Lauriane Veillard, responsable de la política de reciclado químico y transformación de plásticos en combustibles, añade que «el reciclado por sí solo no es una solución suficiente. Las medidas previas, incluido el rediseño de productos y materiales para que sean más duraderos y seguros, son esenciales para evitar que las sustancias nocivas circulen en los flujos reciclados.»