La cadena de supermercados trabaja con la empresa RenECO para crear un biocombustible líquido adecuado para vehículos pesados a partir de sus excedentes no aprovechables para uso humano o animal.
La cadena británica de supermercados Sainsbury’s transformará sus residuos de alimentos en combustible para varios de sus camiones pesados. A partir de marzo, esta iniciativa permitirá que el biocombustible producido directamente a partir de los residuos alimentarios de la compañía alimenten 30 camiones en su centro de distribución de Emerald Park, en Bristol, lo que supone la mitad de la flota de la planta. Esto permitirá ahorrar más de 3.000 toneladas de dióxido de carbono al año, lo que equivale al consumo anual de electricidad de 1.950 hogares.
El procesador de residuos RenECO trabaja actualmente con Sainsbury’s para convertir los residuos alimentarios que no se pueden donar o utilizar para la alimentación animal en biogás mediante digestión anaeróbica. Este sistema circular utilizará ahora el resultado de esta digestión anaeróbica, el biogás, para crear un biocombustible líquido adecuado para los vehículos pesados.
A diferencia de los métodos tradicionales que mezclan biometano certificado con gases no renovables, este sistema garantiza que todo el combustible proceda directamente de los residuos de alimentos de Sainsbury’s.
El sistema circular también permite un seguimiento preciso de las reducciones de emisiones de carbono, lo que contribuye al objetivo de reducción de emisiones de alcance 1 y 2 de Sainsbury’s.
Patrick Dunne, director de propiedades, adquisiciones y EV Ventures de Sainsbury’s, explica que «el anuncio de hoy subraya el poder que tiene la colaboración para impulsar un cambio impactante en toda la empresa. Estamos orgullosos de haber trabajado en estrecha colaboración con nuestro proveedor RenCo para ofrecer una medida pionera que respalda nuestro compromiso con la circularidad y nos ayuda a dar un paso más hacia la neutralidad de carbono en todas nuestras operaciones para 2035».